Hay personas a las que les cuesta mucho dar, porque se piensa que no pueden realizarlo o no se les ha otorgado esa posibilidad. Y este es el caso de varias personas atendidas por la Asociación Valenciana de Ayuda a la Parálisis Cerebral (AVAPACE), quienes acompañados de su directora y monitoras acudieron a entregar en la calle exquisito chocolate con leche y panecillos dulces una noche cercana a Reyes.
La sorpresa fue mutua. Unos en sillas de ruedas, con las bandejas preparadas con finos detalles que relataban de manera concreta la preocupación por el otro. Los otros tímidos, visualizando el esfuerzo por ir a visitarlos, lentamente se acercaron. Algunos se hicieron cariño y por ambos lados hubo lágrimas. Fue una noche de emociones de dar y recibir donde no hubo fotos, porque casualmente la máquina se bloqueó como si todo se configurara para que sólo quedara en los corazones de quienes vivieron el momento.
Cada bolsita traía un papel con un mensaje como; “espero que te guste”, “buenas noches”,” bona nit”, “bon profit”, entre otros, alegres servilletas verde pistacho y un delicioso trozo de dulce. Había mucho, la repetición no se hizo esperar. El chocolate estaba exquisito y el frío hizo sentir que no había nada que pudiese superarle: se preparó con Amor, de ese con mayúscula porque conversaron durante semanas el deseo de salir, de tener que entregar, de dar, quiénes están acostumbrados sólo a recibir y a veces con expresiones de lástima. Sin duda revirtieron su accionar. Recorrieron el sector aledaño a las Torres de Quart y volvieron contentos. Desde su furgoneta se despidieron con señas y enviando beso
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