En agosto, Paula y Manuel cerraron una etapa del Macarrón Solidario en Valencia, actividad que impulsó una fuerza solidaria que nació el tercer trimestre de 2008 tras una paella que no pudo ser compartida en familia, pero que abrió las puertas a la otra gran familia que somos los integrantes de todo el género humano.

Entregaron paella a quienes ese día no habían comido y que no sabrían si lo harían. “Ver que tan pequeño gesto fue significativo para quien lo recibió fue como un subidón de adrenalina!…-¿con  tan poco ellos se sienten tan especiales?- esa fue la pregunta. La respuesta aún no verbalizada se sintonizaba en los pensamientos de Paula y Manuel. La adicción fue inmediata: si tan poco significa tanto, entonces queremos seguir haciendo lo poco que podemos y según nuestras fuerzas”, relatan en uno de sus blog.

Tras conversar lo más conveniente y posible para repartir domingo a domingo a mediodía, decidieron que serían macarrones, como un plato rico, contundente y energético.

Comenzaron a sumarse personas solidarias (que se llamaron a sí mismos ‘los macarronianos’) que se daban cita para preparar los macarrones con una rica salsa de tomate,  carne de vacuno y especias ¡Toda una delicia! Lo acompañaban con pan, refresco y fruta.

La entrega comenzó a crecer escalonadamente; la primera vez tres, luego diez, más adelante cuarenta, cincuenta, sesenta raciones y más.

Y así año a año.

En este agosto de 2013, en nuestras entregas del domingo en las tardes-noches, notamos la inquietud y tristezas de varios de nuestros amigos de la calle. Nos contaron que Manuel y Paula se iban, tenían que trasladarse a Plasencia. Sabíamos de su presencia, nos comunicábamos de vez en cuando, compartimos un mismo sueño; ayudar a quienes lo necesiten. Nos dolió también su alejamiento. Han sido ejemplo y sabemos que seguirán en la misma senda, con su amabilidad, con la fortaleza de carácter, con su amor.

Dedicamos estas líneas con muchísimo cariño y con el reconocimiento hacia seres que dejan huellas en el corazón, mientras en la práctica van forjando para otros una vida mejor, distinta, con sonrisas, con cariño y respeto.

¡Gracias por vuestro servicio!

Lamentamos vuestro alejamiento y sin dudas en Extremadura notarán en breve que han ganado a dos hermosísimas personas.

Y copiamos nuevamente vuestras palabras, con el propósito de multiplicarla para los macarronianos, y porque seguro harán eco en el espíritu solidario de muchas personas:

 

“¡Lo sabéis! Sabéis bien lo que habéis significado para nosotros. Fueron los macarronianos los que hicieron que el Macarrón Solidario Valencia llegara a ser lo que fue. Pero esto no termina, sigue en cada uno de vosotros, la semilla está lista para brotar y seguir dando sus frutos. Una vez abiertos los ojos, ya no hay vuelta atrás. Ayudar es fácil. Ayudar siempre tiene sentido. Ayudar es parte de la vida. Ayudar es hacerlo y listo. Ayudar es dejar que las cosas fluyan conociendo y respetando tus propias limitaciones”.

 

En los links que aparecen a continuación podréis encontrar fotos y la historia de cada una de sus salidas:

http://elmacarronsolidario.blogspot.com.es/

http://blogs.lainformacion.com/laregladewilliam/2011/01/26/el-virus-del-macarron-solidario/