Un espacio propio, una sede, para proyectar una labor más extensa que permita expandir una tarea progresiva que se inició el 2007 y que no ha dejado de cumplirse sistemáticamente, sin faltar a la cita tácita de los domingos y que se ha ampliado a través de un socio a los viernes.
Hay una primera parada al costado del Jardín Botánico de Valencia, en el pasaje Beato Gaspar Bono, que ha recibido diferentes nombres por parte de periodistas, pero que nos quedamos con el de Pasaje de La Esperanza, porque en esa calle se produce la vinculación horizontal del que desea servir y revertir situaciones de pobreza y del que está dispuesto a ser ayudado. Allí, durante algunas horas se genera un ambiente de compañerismo y solidaridad, sin distingos de raza, condición social, creencias religiosas, posiciones políticas y o económicas, entre otras barreras que se levantan entre las personas y que llevan a perder la esencia del sentido de Humanidad.
Usamos esa imagen de portada, cuando comienza a reunirse la gente, las luces de la calle están encendida y en esta época de invierno hace frío.
Le siguen cuatro rutas, con diferentes puntos en cajeros, plazas, calles, portales y diversos lugares en que se cobijan aquellas personas que esperan la noche, para arroparse en algún lugar público y en lo posible pasar desapercibidos. Son gente de la calle, con historias de tristezas, de abandono por parte de ellos mismos y de la sociedad, desconociendo gestiones que podrían cambiar sus vidas, con baja autoestima, porque han perdido la confianza en sí mismos.
Tenemos muchos sueños, proyectos y fuerza para llevarlos adelante. Somos un movimiento de la sociedad civil, que ha tejido su historia a través de las redes de amigos, que van llamando a amigos que participan y visualizan que las ayudan se entregan directamente, sin intermediarios.
Todo ladrillo hace pared constituye una práctica que construye semana a semana la aportación de algunos para otros, dignificando su pasar y dulcificando un poco los sacrificios que significa enfrentar la vida con pocos o casi nada de recursos.
Tenemos mucho que agradecer, porque hemos podido cumplir siempre, tras la suma de esfuerzo y numerosas voluntades.
Necesitamos una sede y hacemos un llamamiento público.
Hemos golpeado muchas puertas, públicas y privadas. Ciertamente hay edificios, casas, pisos vacíos, que podría ser alguno cedido o prestado a nuestra Asociación.
Dejamos hecha la petición ¡Ojalá tengamos respuesta!