La riada del 29 de octubre arrasó la nave industrial que hasta esa fecha cobijaba la empresa de nuestros compañer@s Roberto y Pilar. Tras la desesperación y las lágrimas decidieron erigirla en un centro de acopio que permitiera almacenar y repartir lo que más se necesita en las zonas afectadas: ESPERANZA, así con mayúsculas.
Voluntarios de Amigos de la Calle y espontáneos colaboradores han trabajado desde el primer momento con el traslado de alimentos y cocinas improvisadas que daban respuesta inmediata a la necesidad urgente de comer caliente, abrigarse, contar con utensilios básicos, limpiar, picar y tantas otras actividades que demanda una catástrofe como la que afectó a nuestra querida comunidad.
Las muestras de cariño y apoyo concreto siguen llegando en mano de obra, bienes, recursos que son entregados tras un exhaustivo mapeo en terreno.
Y así, en la nave, como en un cruce de caminos confluyen solidaridad, abnegación, generosidad y esfuerzo de cientos de personas y entidades, tanto valencianas como del resto de nuestro país. ¡Bien merece haberla bautizado como LA NAVE DE LA ESPERANZA!