Se han cumplido diez días desde que intensas lluvias devastaron numerosos pueblos de nuestra terreta valenciana.
El desbordamiento de ríos y barrancos ha llevado mucho dolor por la pérdida de vidas y bienes materiales. Nos afecta profundamente. Frente al caos y sufrimiento ha emergido un movimiento solidario en el que los jóvenes han liderado en un impulso que les ha llevado a marchar a pie con las herramientas que pudieron conseguir para limpiar, aportar esperanza y demostrar al mundo que no son de cristal. ¡Bravo por ellos y por toda la gente que se ha volcado en generosidad y deseo de ayuda