La activa y alegre participación de toda la comunidad escolar del Colegio Inmaculado Corazón de María de Valencia obtuvo el magnífico resultado de una fiesta de Navidad el 23 de diciembre, para las personas sin techo, en que todo fue planificado y organizado al detalle.
El despliegue de mesas, ornamentación, regalos, comida, recepción y atención cariñosa, constituyeron un gesto palpable de la sensibilidad a los acontecimientos sociales y de las necesidades extremas que viven personas tan vulnerables como la gente que vive en la calle.
Esta actividad se une a la fidelidad del compromiso que realizan durante el año de asistir diariamente a quienes acuden a las puertas del Colegio.
Padres, madres, apoderado/as, estudiantes, religiosas, educadores se dieron cita a primera hora para preparar todo con el fin de abrir las puertas y extender el espíritu navideño de alegría, propiciando un trato digno y un ambiente acogedor en el que más de 250 personas pudieron disfrutar de un plato caliente.
La fiesta estuvo inspirada en la enseñanza bíblica: “No hay nada fuera del hombre que al entrar en él pueda contaminarlo; sino que lo que sale de adentro del hombre es lo que contamina al hombre”. Así fue como bajo este lema, manifestó Rosa, superiora del establecimiento, es como una palabra benéfica, un acto amoroso, una obra sensible dignifica a quienes lo ejercitan y los hace crecer interiormente.
En tanto, la Parroquia San Miguel y San Sebastián, ubicada en calle Quart esquina Plaza San Sebastián, transformó el 25 de diciembre la iglesia en un gran comedor que multiplicó en cientos de rostros el rito de la cena de Jesús con sus apóstoles.





















