“Carecer de hogar supone una ruptura relacional, laboral, cultural y económica con la sociedad, es una clara situación de exclusión social. El sinhogarismo es la expresión de una suprema vulnerabilidad”, precisa Adela Cortina* en su libro “Aporofobia, el rechazo al pobre”, situación que desgraciadamente observamos de manera creciente en nuestras calles.
La extrema pobreza, exclusión y la emergencia social que significa el aumento progresivo de personas sin hogar y aquellas que observan con angustia el deterioro económico y la probabilidad de quedar sin vivienda.
Hay diferentes aspectos que han de tenerse en cuenta para comprender, en toda su amplitud, la situación y las barreras a las que se enfrentan las personas sin techo. A continuación, señalamos algunas de ellas:

  • La mayoría de las personas sin hogar están solas y no disponen de ingresos.
  • Según una encuesta, que realizamos en su día a las personas que atendemos, el 29% dispone de algún tipo de ingreso, pero a pesar de ello no pueden acceder a una vivienda.
  • Los elevados precios hacen que en el mejor de los casos puedan alquilar una habitación.
  • Sin embargo, los alquileres de las habitaciones están enfocados en su mayoría a estudiantes o personas con trabajo.
  • Los medios habituales para la búsqueda de una habitación son portales a los que se accede a través de internet y del teléfono móvil. En algunos casos no disponen de teléfono y en su mayoría no están habituados a utilizar este tipo de aplicaciones, por lo que se encuentran también con una barrera tecnológica; analfabetismo digital.
  • Cada vez más los alquileres los gestionan inmobiliarias y tanto en este caso, como cuando hablan directamente con el propietario, al llamar para pedir información no consiguen pasar los primeros filtros, más si explican su situación de sin hogar.
  • La gran mayoría de los alquileres son subarriendos sin contrato por lo que no pueden solicitar o se dificulta de forma importante tanto el empadronamiento como acceder a los servicios médicos de la zona en la que viven.
  • En muchos casos las viviendas no reúnen las condiciones adecuadas.
  • Ante la dificultad de poder disponer de una habitación nos encontramos que cuando la encuentran, en ocasiones, tienen que aceptar condiciones abusivas.
  • Los albergues que ponen a su disposición las instituciones están desbordados, no disponen de plazas y hay lista de espera. Además, habitualmente son para unos días o semanas, pero después deben abandonarlos por lo que es una solución a muy corto plazo.
    Hoy, 23 de noviembre, día Europeo del sinhogarismo, invitamos a reflexionar en esta temática que conocemos y que a nuestra Asociación tiene preocupada y ocupada.
  • Adela Cortina es una destacada catedrática valenciana. Acuñó el término aporofobia en 1995, para describir el rechazo, aversión o desprecio hacia las personas pobres, incluidas las personas sin hogar.