A horas de comenzar el otoño el viento y la lluvia anuncian en Valencia el inicio de días más fríos.
Como otros años comenzamos la campaña de invierno reuniendo sacos de dormir y mantas para las personas sin techo y que en este tiempo sienten aún más el abandono y la soledad de la situación en que se encuentran.
Sus pocas pertenencias las trasladan en carritos, bolsos o mochilas y no siempre pueden llevarlas. Las dejan en algún rincón, arriba de un árbol u otro espacio que pase más o menos desapercibido, pero al llegar la noche no siempre las tienen.
Hay momentos en que se les quita todo y se tira en los contenedores. La pobreza es fea y no gustan sus efectos; gente mal vestida, sin aseo por desconocimiento o abandono, rincones con colchones, etc.
Mitigar, en lo posible, el frío que sufren las personas que viven a la intemperie en la calle constituye un nivel básico de solidaridad y buena voluntad hacia quienes lo pasan mal, sea esto por una mala gestión personal o situaciones nefastas que le han llevado a ese punto. Sin juzgar el hecho son personas sin techo. Todos podemos ayudar. Primero mirar en nuestro entorno y los descubriremos, luego llevarles una manta, un saco, algo caliente. Gota a gota crece un río, ladrillo a ladrillo se hace pared, la suma de gestos solidarios crea una sociedad diferente. ¡¡ Esto es posible!!




